Fumete

Esto resulta difícil para mi. Voy a ver si de una vez por todas me voy dejando de fumar.
Y la principal razón no es la salud. Mi principal razón para dejar de fumar es la económica y también que ya no puedo estar con la gente. Siempre que salgo voy buscando un bar con terraza. Y evito ir a aquellas casas donde no me dejan fumar.
Los fumadores hemos sido demonizados.
Cuando de pequeño todo el mundo fumaba. Era raro quien no era fumador. Tan normal era la nube de humo en cualquier lugar, como fumar delante de los niños y hasta en las consultas del médico. Cuántas veces fumaron mis profesores delante de mí y otros alumnos… incontables.
Cuántas veces tuve que aguantar el humo de los demás sin poder rechistar por educación. Por no decirles nada a los fumadores para que dejaran de fumar.
Cuántas veces vi anuncios en la televisión sobre lo cowboy que era uno si fumaba Marlboro, y lo guay que eras si fumabas Fortuna. Cuando un paquete de tabaco costaba menos de 50 pesetas, unos 30 céntimos de Euro…
Recuerdo antes de caer en el vicio del tabaco, un profesor del instituto que profetizó que iba a haber una caza de brujas en contra de los fumadores. Que iban a empezar a prohibir fumar en todos lados y que aumentarían los precios de forma brutal.
Cuando una bolsita de marihuana te cuesta más barata que un paquete de tabaco, me pregunto: ¿Tan jodidos estamos?
Pues parece que sí.
El estado se ha visto dueño de nuestra libre elección de fumar o no fumar. De ser dueño y libre de querer ser sano o no, y nos ha jodido con unos precios desorbitados, nos ha echado fuera de los locales, ¡A la calle! Y menos mal que no nos concentran en zonas de fumadores distribuidas por la ciudad como hacen en algunos lugares de Oriente.
Te llenan el paquete de tabaco de anuncios sobre lo perjudicial que es y te ponen unas fotos horribles y asquerosas. Lo ponen bien grande en letras negras mayúsculas sobre fondo blanco y las fotos a todo color. Ya casi no se ve la marca de qué tabaco estás fumando.
¿Qué pasa con los que estamos enganchados?
Pues que tenemos que pagar una fortuna por un paquete de Fortuna, valga la redundancia.
La nicotina es súper adictiva. Y es muy difícil quitarse ese pequeño monstruo de la mente. Ya no es sólo el hecho de la adicción que produce, es que todo está involucrado: El abrir el paquete, el ponerte el cigarrillo en la boca, el chuparle, la sensación de llenarse los pulmones con el humo…
Todo esto le podrá parecer super asqueroso a quien nunca haya fumado. Pero los que fuman, y sobre todo los que ya dejaron de fumar, siguen anhelando esta sensación de chuparle al cigarrillo y llenarse los pulmones de humo. Por eso los más ruidosos y cañeros partidarios antitabaco son los exfumadores. Son más porculeros que los que nunca han fumado, porque te miran entre mal y con una malsana envidia. Como con un desprecio inexplicable.
Luego está el que lo dejó y promete que no tiene nada en contra de los fumadores. Pero es mentira. Siempre te queda una espina.
El que ha fumado, queda marcado para toda la vida.
Quien nunca ha fumado, que se calle porque no sabe de lo que habla. Jamás podrá entender a un fumador.
Claro que todo esto es extrapolable a cualquier otra adicción. Pero quien ha padecido una adicción, puede entender mejor lo que supone dejar un mal llamado hábito, porque no es un hábito, es una adicción.
Bueno, cabrones amigos del gobierno, que tanto nos quieren proteger y tanto ganan a costa de los fumadores por el ingreso de impuestos indirectos. Voy a ver si poco a poco, Dios me ayuda, y consigo dejar de pagar esa cuota mensual. Mejor me meto a pajillero, que también da gusto y me sale gratis.
Espero veros en la parte de dentro del bar.

Juan Montoya López

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