Sobre los servicios de inmigración:

En mi pueblo hay un descendiente de inmigrantes marroquíes que padece esquizofrenia. Este muchacho ha estado tocándome las narices durante mucho tiempo. Y yo he aguantado, he aguantado y he aguantado. Sobre todo porque yo también soy enfermo de esquizofrenia y sé lo que es vivir con esta enfermedad. Así que se entiende que este muchacho actúe de esta forma, sobre todo, si no toma su tratamiento como le corresponde.

El otro día tuve un ataque de xenofobia porque este muchacho agredió verbalmente a mi novia, que es mexicana. Y por un tiempo la tomé con los moros. A mí que nunca me gustó juzgar a nadie por su origen racial, étnico ni cultural. Sobre todo porque es sabido de todos, de aquellos radicales religiosos que la toman en contra de todo infiel o cualquiera que pretenda hacer una ofensa a su religión, sus profetas y demás cosas. Por esto, por varios atentados en la que han muerto muchos inocentes y muchas cosas más, me estaba volviendo en contra de los moros. Que por cierto, no es una palabra ofensiva. Lo mismo que gitano tampoco lo es y denomina a la persona perteneciente a la etnia gitana, moro es aquél que profesa la religión musulmana o islamismo.

La cosa es que por razón de tener una novia mexicana estoy muy en contacto con los servicios de extranjería de España. Sobre todo últimamente.

Sólo comentar, que viendo cómo me han tratado siempre en estos servicios de extranjería, yo que soy Español, que vengo dando la cara por mi novia que no es española, si fuera inmigrante, si fuera moro, de Marruecos, y tuviera que lidiar con esta gente, también tendría resentimiento en contra del país de acogida.

Así que ahora entiendo más que nunca, cuando veo a un moro que está encabronado con los españoles, porque lo hacen sentirse como ciudadano de tercera.

Si miramos la tierra a vista de pájaro, no veremos los países coloreados de distinto color, ni veremos las líneas de las fronteras, ni los nombres de las ciudades. Sólo veremos campo y más campo.

Somos personas atrapadas por la burocracia, los papeles, las identidades y los pasaportes. Etiquetados como las reses. O como en mi tierra: los cochinos en la cochinera, unos revolcándonos en nuestra mierda y otros sueltos comiendo bellotas.

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