Mi pobre y maltrecho Mar Menor

Mi pobre y maltrecho Mar Menor:

Tú, el de las aguas saladas. El que tenía propiedades medicinales.

A tí que veníamos verano tras verano, a calmar nuestros dolores de rodilla, de espalda, nuestras vías respiratorias desatascar. Que con tus lodos, descubiertos por los doctores de otras tierras, veníamos a untarnos, para tener una piel suave como la de un bebé, absorber tus ricas vitaminas.

Mi pobre y maltrecho Mar Menor ha soportado mucho. Pero no es esto lo que le ha hecho daño. Mi Mar Menor es hijo de la Madre Naturaleza, y es sabio, es bueno, nos quiere y nos da sus propiedades sin resentirse.

Pero si empezamos a construir sin un plan urbanístico alrededor tuyo, sin un plan bien estructurado de desagüe de aguas fecales y saturamos tus aguas con nuestras cacas en un pico de dos meses, que son Julio y Agosto, te queda el resto del año para desahogarte, respirar, tomar aire y limpiarte poco a poco, sin ayuda de nadie, sólo con tus conexiones al Mar Mediterráneo.

Pero si atascamos estas conexiones, la encañizada de Marchamalo y la del Estacio, con puertos de recreo a motor, dificultando el drenaje de tus aguas para que se limpien y fluyan las aguas “limpias” del Mediterráneo, se te ponen las cosas más difíciles.

Pero si en puesto de circular por tus aguas exclusivamente a vela, y saturamos tus aguas con embarcaciones a motor, motos de agua y demás vehículos que echan aceites y otras sustancias tóxicas a tus aguas, la cosa empeora.

Entonces, tú, sabio, multiplicas el censo de animales filtradores de agua. A saber, medusas y los llamados “pitufos” y otras anémonas, para que ellos te ayuden con la limpieza. Pues nosotros, los humanos, no hacemos por ayudar. ¿Y qué hacemos? Recuerdo un verano que le dio a los domingueros y otros vecinos que vienen a pasar el verano, por sacar medusas del agua y enterrarlas en tus arenas. A los días, el olor a pescado podrido era insoportable. Luego pusimos redes. Y cuando las redes estaban puestas, unos, muy “listos”, se dieron cuenta que pagaban bien por los pitufos, y comenzaron con sus palas, sus gafas de buceo, a excavar agujeros en la arena y dejar tus suelos sin vida. Primero fueron las ostras. Sí, había ostras en el Mar Menor. Luego los caballitos de mar. En estos años hemos estado implicados en la desaparición de las almejas de varias especies, los llamados pitufos y las medusas.

Pero no acaba ahí la cosa. Porque la agricultura también ha metido la mano. Y no poco. Porque todos los residuos de abonos, fertilizantes, pesticidas y demás sustancias químicas usadas en el cultivo de todo lo que se cultiva en la zona del campo de Cartagena, con las lluvias, va a parar a tus aguas, mediante la filtración por tierras subterráneas y por desemboque en la Bocarrambla.

Y recuerdo que en los años ’70, y antes, la gente iba a bañarse a la Bocarrambla. Hoy en día nadie puede bañarse en esas aguas, sucias.

Ahora, dicen que las depuradoras, están haciendo más mal que bien.

Y tú, Mar Menor, este año, ya no te dio tiempo a limpiarte.

Mi pobre y maltrecho Mar Menor, está enfermo. Está muy grave.

Y esto repercutirá en la economía, porque afectará al turismo, la gente ya no querrá estar cerca del agua sucia, y de ésos olores tan desagradables, que dan ganas de vomitar. Afectará en la pesca, afectará en nuestra calidad de vida. Pero sobre todo, podemos ir comenzando a despedirnos de la gente que venía de otras zonas de fuera de la región, y de otras zonas de Europa, porque buscarán otros lugares más limpios, más sanos.

La pena es que tenemos el paraíso alrededor nuestra, y estoy hablando a todos los Murcianos y Cartageneros, y cómo hemos dejado que un lugar con ésas puestas de sol únicas, con esos cielos preciosos, con esas playas tan hermosas, cómo hemos dejado que todo se vaya al garete, por un fajo de billetes, y pensando en el dinero rápido, en puesto de en los beneficios a largo plazo.

Menos mal que quedan parques naturales como el de Calblanque.

Claro, eso si no nos lo cargamos también y empezamos a construir en él, y hacemos como hicimos en La Manga del Mar Menor.

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