El Loco de las guitarras

 

Hace un tiempo me he cortado la coleta y me voy a dejar los toros. Dicho de otra forma, cuelgo los pinceles y voy a dejar de pintar.

Pero como todo torero, se dice que se deja los toros, pero la sangre de los toros siempre corre por las venas del torero, y siempre hay alguna vez, o más de una, que el torero vuelve a torear.

 

Así que de momento, llevo un tiempo sin torear. Aunque a veces, en la plaza de mi finca, le dé unos pases a una vaquilla de vez en cuando.

 

Y como los toreros, que además de deportistas, son artistas, a muchos les da por pintar y a otros por cantar… “¡Y ahora que estaaamos tan aguuuti-to!”, y demás chorradas.

 

Yo, como pintor, me ha dado por cambiar de tercio y dedicarme a la guitarra. Pero medio de coña, medio enserio.

 

Y mira tú por donde, disfruto yo con la guitarra, ¡Ea!

 

Y me gusta tanto, que le dedico más tiempo a la guitarra que se lo dedicaba a la pintura. Y aunque soy un manta, poquico a poco, voy subiendo escalones y ahora se me puede medio escuchar.

 

La cosa es que me gusta mucho tocar Blues. Improvisar con la escala pentatónica. Hacer bendings y chulerías de ésas. Queda resultón y, repito, me lo paso muy bien aquí yo solico, tocando mi guitarrica.

 

Claro, la guitarra es eléctrica. Y hay que enchufarla. Es que si no, no suena.

 

Para los no entendidos, las guitarras eléctricas tienen el cuerpo sólido, no tienen caja de resonancia y como no las conectes a un amplificador, un equipo de música o a algo que haga que los imanes de las pastillas funcionen, no se va a oír nada de nada.

 

Claro que puedes tocar flojico, si le das poco volumen al amplificador.

 

Pero eso, sinceramente, es una mierda. O dicho de otra forma, es muy aburrido.

 

Lo que da gusto es darle caña al volumen. Y si lo que tienes son amplificadores potentes, como los que yo tengo, es un desperdicio no darle caña. Por lo menos, a buenas horas. Como pueden ser las 12 de la mañana o las 13 horas, de un Sábado. Un Sábado como puede ser este mismo Sábado, 7 de Junio del 2014.

 

Así que estaba yo dándole caña a mi guitarra, a tó lo que daba. Y qué gusto da oír una buena guitarra como lo es una Fender Stratocaster Mexicana, enchufada a un amplificador de vávulas conectado a un altavoz de 100 Watios de potencia.

 

La Ostia en pasta.

 

Pero mis familiares se preocupan cuando estoy tocando a ese volumen. Por lo que no puedo disfrutar al 100 por 100 de mis queridas guitarras, porque tengo que tocarlas bajito, flojito y sin mucho ruido. Joderme, y tocar lo más bajo posible.

 

¿Es normal que no oiga el timbre de la puerta de mi casa o los perros ladrando (Que por cierto, están ladrando cada dos por tres) cuando estoy tocando a todo lo que da un amplificador de 100 Watios? Hombre, no sé medir cuántos decibelios suenan a ese volumen. Pero es como tener a un avión despegando al lado. O estar con la oreja pegada a los altavoces de la discoteca más cañera de la ruta del bacalao.

 

Pero no puedo hacer mucho ruido. Ni un sábado a las una de la tarde, ni nunca.

 

Tengo que estar con mis oídos atentos por si llama alguien y abrirle. Porque si no, ya tengo a los familiares preocupados. Con sus copias de las llaves de mi casa, intentando entrar por si Juan se ha vuelto loco otra vez.

 

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