Psicópata de tres pelos

A lo largo de mi vida he tenido varias relaciones de pareja.

Noviajes de adolescencia. Por lo general, relaciones de corta relación.

En estos tres últimos años, he tenido una relación muy grata con una persona muy especial de México. Ella ha sido una mujer hermosa, amable, buena persona, me ha querido mucho y yo la he amado mucho. Pero la distancia ha hecho las cosas muy difíciles. La distancia y las circunstancias.

Se habla mucho de todos en todos los pueblos. Pueblo pequeño, infierno grande. La gente vive más interesada de la vida de los demás que de la vida propia de cada uno.

Por mi forma de ser, me ha tocado sufrir mucho a causa de las mujeres. Soy torpe para ligar. Soy corpulento, de apariencia peligrosa, pero me considero una buena persona.

También se habla de que si soy un psicópata. Señores y señoras, yo soy paciente de psiquiatría desde que yo tenía 17 años. A día de hoy, cuento con 42 años (y los que me quedan por vivir), tengo esquizofrenia, psicosis, trastorno esquizoafectivo o bipolaridad, o como demonios quieran llamarlo los médicos de psiquiatría que me tratan en el centro de salud mental de Cartagena. Donde me lleva un equipo muy profesional, involucrado en la sanación de personas como yo, que padecen enfermedades similares, y hacen que llevemos una vida lo más normal posible.

La ruptura con mi pareja, después de 3 años de una hermosa relación amorosa, me ha desestabilizado. Esto le ocurre a cualquiera que se haya enamorado y haya terminado con su relación. Pero por el hecho de mi enfermedad, me ha afectado más que a otra persona.

Al ser una persona llamativa, grande, corpulento, que nunca paso desapercibido, hace que me cueste trabajo salir a la calle. Porque llamo mucho la atención. Y llamo la atención más de lo que yo lo deseo. Porque cuando salgo a la calle, pongo en alerta a la policía, a la guardia civil, a los militares, y a todas las personas que no me conocen y se asustan absurdamente de mi presencia. Cuando yo me considero una buena persona, pacífica.

Y sí, reconozco que últimamente he estado alborotado, haciendo cosas fuera de lo normal, salir a la calle nervioso, en estado de exaltación. Pido disculpas a todas aquellas personas a las que he podido asustar.

Tampoco está bien que vaya yo a la gasolinera y le eche a mi automóvil 40 euros de gasóil y me vaya sin pagar. Pero está mucho peor que me acusen de haber cometido robo con intimidación. Que me llame la guardia civil, vaya yo al cuartel a ver qué ocurre y me digan que yo le había sacado un cuchillo o una navaja a la persona que me sirvió el gasóil.

Como peor es aún, que todo fuera una invención de la chica de la gasolinera, y aún después de haber pedido disculpas, devolver los 40 euros, tuviera que estar en un calabozo inhumano, ir esposado, trasladado en varios automóviles de la policía, durmiendo en una celda toda recubierta de frío cemento, oyendo los gritos de los demás, oliendo a excrementos humanos y en unas condiciones inhumanas.

Luego, que me digan que soy un psicópata. Psicópatas, vosotras mujeres, que nos acusáis a los hombres, sin ningún pudor y nos hacéis pasar tormentos horribles.

Yo ya tengo bastante con mi enfermedad, para que encima me tilden de psicópata.

Ya hay suficiente violencia en el mundo. Luego que me pregunten por qué no salgo a la calle. Luego que me pregunten por qué tengo tan pocos amigos.

Sólo me queda la familia.

A mí me gustaría tener otra vez una pareja. Porque estar enamorado es una sensación genial. Pero cuando los amores se avinagran, se avinagran. Y entonces vienen los problemas, las fatalidades, y los que éramos tan buenos, ya no lo somos tanto después.

A quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Dime con quién vas y te diré quién eres. Dame pan y dime tonto. Cada perrico que se lama su pijico. Y cuando yo era pequeñico, me lavaban el culico, ahora que soy grandecico, me lo lavo yo solico. Y gracias que tengo una familia que me quiere mucho, un hermano y cuatro hermanas que valen más que el oro, mis padres que son los mejores del mundo, y mi tía, que lo da todo por sus sobrinos, y además hace unos bizcochos que ya quisiera la hermana de Arguiñano hacerlos la mitad de buenos.

Yo, teniendo café y tabaco, mi medicación, mi vehículo y un techo donde cobijarme, mi ordenador para masturbarme, que le den por culo a todas y a todos. Ande yo caliente, ríase la gente.

JAMMIN´POR LA MAÑANA

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