Mis señoras

He estado enamorado de todas las mujeres con las que he estado. Enamorado de TODAS.

Y de todas me he tenido que bajar con un gran coscorrón.

Luego vienen los llantos, los sufrimientos, los lamentos, el amargo sufrimiento de la ruptura.

Y me gustan las mujeres, mucho.

Como me gusta mucho el arroz y conejo que hace mi madre con una buena cerveza fría.

O las patatas fritas con chuletón de ternera.

O un buen helado de chocolate.

O una buena ducha de agua bien fría en verano.

Pero nada mejor que el rico sexo con la persona a la que amas.

He amado tanto a mi último amor, que casi me vuelvo loco otra vez.

Pero sí, loco de frustración, de impotencia, de querer hacer algo y no poder.

Me hubiera gustado ser Supermán y volar sobre el Océano Atlántico y llegar a América, abrazar a mi amada, besarla y llevármela conmigo a cenar en medio del desierto.

Pero el ser humano tiene muchas limitaciones.

Aunque también, el ser humano puede llegar a tener unas limitaciones que son auto impuestas.

Porque mi mente viaja y abraza a mi amada, en sueños, y vuelo, y como toda la carne que quiero, y hago todo el sexo que me apetece, hasta hartarme.

Pero al abrir los ojos, es como cuando sales del cine después de una buena película. Te topas con la realidad.

Así que, dependamos de con qué lente miramos la realidad.

Con una lente que la distorsiona hacia algo feo, o una lente que la distorsiona hacia algo bello y hermoso.

Me conformo con no tener mi amada.

No me queda otra.

Y aquí estoy, tocando la zambomba, más que la guitarra, a partir de primavera y a lo largo de todo el verano.

Y me conformo con mirar a las bellas mozas desde el balcón de la casa de mis padres, en la playa.

¡Viejo Verde! Me decía una chica del pueblo. ¿Viejo Verde, yo? ¡Joder! Ahora resulta que no sólo soy un VIEJO, ahora soy además, VERDE.

Todo lo que me asqueaba cuando yo era niño, en eso me he vuelto… ¿De verdad?

Por lo visto, para esa chica, soy un simple y llano, viejo verde.

Para mí, soy un artista de 42 años, con más ganas de echar un polvo que el perro de un ciego comerse un hueso.

Pero… ¡No pasa nada! Internet ha venido a salvarnos las vidas. Gracias Youporn, Gracias Redtube y gracias tantas webs de porno streaming, que nos hacéis la vida más fácil a muchos desesperados que como yo, ni sabemos ligar como Dios manda, ni tenemos dinero para irnos de putas.

Gracias, Internet.

Así que, chavalas, tranquilas, estad seguras, que yo ya voy cascado de casa. Y si por un casual, tengo un asomo de erección, no es problema para mí, acallarlo.

Señoras, Señoritas, Damas, Damitas, Damiselas y Señoras Putas, desde aquí un beso, un abrazo y una flor.

Este que escribe, se va dormir.

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