Frase en inglés

La madre del topo

 

12-12-12

Colgate

American Stanford

U2

Un espectáculo espléndido

Estoy aquí, en el mismo sitio, durante un tiempo largo y monótono.

Yo estoy enamorado.

Y el amor me trae de cabeza.

Me descontrola, me desestabiliza, me desespera.

Y la espera se me hace agobiante.

Día a día como losa tras losa. Día a día como piedra tras piedra. Día a día como un día menos para el día del fin.

Este gordo meduso, muso de un pintor tuerto y un músico sordo, se tiró un pedo y llegó a narices de una hermosa dama que había perdido el olfato.

Se cagó en el sillón, un hermoso zurullo humeante, que crujía en el acto de la defecación y caliente yacía sobre el terciopelo negro contrastando con el brillo de éste y el brillo cerúleo del rollizo trozo de mierda. Nadie vino a verlo, nadie se sentó sobre él. Nadie le hizo una foto.

Tuve que restregarme yo solito sobre el zurullo para el pobre no estuviera herido de ser ignorado por el ingente público que se agolpaba en el escaparate de la tienda de ropa.

El gordo meduso, ya tenía el color de su bella tez morena y el siena del fruto de sus entrañas.

Todo empezó a ser más divertido cuando el gordo meduso comenzó a probar, arcadas mediante, lo que le había salido por el ano.

Esto fue una especie de cúlmen porque la gente comenzó a vomitar en la calle y contra el cristal.

Un joven pisó un puente que había sido expulsado de la boca de un hombre de unos cuarenta años que no se había podido resistir y vomitó en una explosión, saliéndole comida hasta por las narices.

Todo un espectáculo.

Hermoso, bello.

Mierda, vómitos, amor.

Sólo faltaba el feminismo, el machismo, la homofobia, la política, el dinero, las armas, las drogas, el racismo, el clasismo, la religión para hacer de esto un espectáculo completo.

Al final, el gordo meduso, se masturbó contra el cristal y eyaculó sobre el sofá.

Salió a la calle en calzoncillos, unos calzoncillos blancos de algodón y se duchó en el parque.

No fue suficiente para eliminar el hedor de las heces y el semen, y los vómitos. Ni tan siquiera para eliminar el marrón incipiente que se dejaba ver en la tela del algodón.

Menos mal que ni hubo heridos, ni sangre, ni violencia de ningún tipo.

Sólo hubo lo que hubo.

Un espectáculo espléndido.

El Amor

Y aquí estoy otra vez.

Sólo, sin pareja y con tres perros.

El amor es esa cosa que dura un tiempo y luego se desvanece con el roce.

Y el amor se olvida con el tiempo.

La distancia ayuda a secar el sentimiento.

Si encima hay incomprensión y dificultades, el amor se vuelve áspero, amargo y hasta insulso.

Como decía no sé quien me acuerdo que decía, el amor dura, lo que dura, dura.

Cuando agotamos el amor de tanto usarlo, como decía Rocío Jurado, o lo buscas en otra persona, o te conformas con lo que hay.

Y como decía el anuncio del agua Bezoya, no pesan los años, pesan los kilos. Y yo añado, no me pesa la cabeza, me pesan los cuernos.

Esa es la historia del toro español. Porque para ser un buen español, hay que saber llevar los cuernos con dignidad. Soportar infidelidades, ser un buen cabrón, saber perder, saber ganar (que es más difícil) y tragarse muchas veces el orgullo.

Ver, oír y callar. Que la gente hable, que la gente comente, que la gente me ponga verde, a mi, plín, porque veo todas las tonalidades de todos los colores. Tengo la mente entrenada para diferenciar las sutilezas de los colores, de los sonidos, de las vibraciones sonoras. La sensibilidad suficiente para apreciar la belleza donde otros no la ven, y la vergüenza suficiente para sonrojarme ante una mujer hermosa.

Pero la eterna lucha entre hombres y mujeres, es una lucha que ya me quedó vieja desde que era ya un niño, porque a mí me enseñaron la igualdad de sexos, que el hombre vale tanto como la mujer, y la mujer tanto como el hombre. Que ambos tienen capacidades para desarrollar, negociar, trabajar, colaborar, en la actividad que sea.

Lo del feminismo y el machismo, me queda antiguo, obsoleto, insulso y estúpido. No hay razón para reivindicar a los hombres, o reivindicar a las mujeres. Pero sí, que el hombre tiene que ser masculino, y la mujer, femenina. Porque si no, nunca habrá atracción. En la vida me puedo enamorar de una mujer que no sea femenina. Pues una mujer que me resulte demasiado masculina, me echa para atrás. Como me imagino que a las mujeres (heterosexuales, estoy obviando) les atraen los hombres masculinos.

Ahora, si te gusta la carne y el pescado, te gustan las mujeres y los hombres, ya no es que seas bisexual, es que eres un enamorado de las personas. Como me pasa a mí. Yo me enamoro de las personas, de su personalidad, de su afectividad, de su amistad, de su conversación. Soy un amante de las personas, simple y llanamente.

No busquemos tres pies al gato y vayamos más allá y ver sexo donde no lo hay. Yo bien puedo ser amigo de quien quiere que sea amigo, y no por ello tener o buscar una relación sexual. Vamos, para mí, esto está más claro que el agua. Pero como el ser humano es necio por naturaleza, si te ven con una chica en tu casa, y están los albañiles pensando que te la estás follando. Y si las mujeres ven que te traes un hombre a tu casa, te estás dando por el culo con él.

Señores, señoras, esta polla, entra en ciertos coños, y este culo, solamente se usa para cagar zurullos. A veces diarrea, pero solamente si estoy malito del estómago. Pero con el nuevo Fortasec, comprimidos, la diarrea desaparece y el aparato digestivo funciona como un reloj suizo.

Al pan, pan, al vino, vino.

Y a mí me gustan las mujeres, el vino, la cerveza, el whisky, pero como consumo diario, café con leche y tabaco PUEBLO, de liar, porque me dura más tiempo el paquete, que si me compro paquetes de toda la vida de 20 cigarrillos, porque soy fumador compulsivo.

Además, sí, estoy loco. Pero ¡Oigan! ¿Sabían que hoy día la locura tiene cura? Sí, ¡La locura tiene cura! En pleno siglo XXI hay medicamentos dedicados al tratamiento de la esquizofrenia, y gracias a esos medicamentos, la única locura que me que queda, es la de genio artista, que soy, y me enorgullece de decirlo y remarcarlo.

Cuando muera, mis cuadros los heredarán mis hermanos y sus hijos, porque el arte no está pagado como se debe, ni como se merece.

También toco la guitarra, pero en ningún lugar me dejan tocarla, porque supone una molestia para  los otros clientes de la cafetería. ¿Dónde está la alegría de una guitarra en un bar, de esa España antigua? ¡Ha desaparecido!

Encima, no consigo ni una perra por tocar la guitarra, así que mejor me quedo en casa, ir pagando poco a poco el nuevo coche que me he comprado, terminar de pagar la moto e ir a mi bola.

Quien quiera ser mi amigo, aquí le tiendo mi mano, puede venir a mi casa a hacerme una visita cuando desee. Invitación extendida a hombres y a mujeres.

Si están tan ocupados con sus trabajos, sus hijos y sus vidas, eso es cosas de ustedes. Aquí tienen a un amigo, para hablar de lo que sea.

Que les vaya bien la vida, que sean muy felices y que estén bien alimentados.

Si en algo les puedo ayudar que esté en mi mano, aquí se la tiendo.

Algún día bien podría necesitar yo mismo la ayuda de mis vecinos.

Salud a todos y a todas, prosperidad, amor y felicidad.

Mis señoras

He estado enamorado de todas las mujeres con las que he estado. Enamorado de TODAS.

Y de todas me he tenido que bajar con un gran coscorrón.

Luego vienen los llantos, los sufrimientos, los lamentos, el amargo sufrimiento de la ruptura.

Y me gustan las mujeres, mucho.

Como me gusta mucho el arroz y conejo que hace mi madre con una buena cerveza fría.

O las patatas fritas con chuletón de ternera.

O un buen helado de chocolate.

O una buena ducha de agua bien fría en verano.

Pero nada mejor que el rico sexo con la persona a la que amas.

He amado tanto a mi último amor, que casi me vuelvo loco otra vez.

Pero sí, loco de frustración, de impotencia, de querer hacer algo y no poder.

Me hubiera gustado ser Supermán y volar sobre el Océano Atlántico y llegar a América, abrazar a mi amada, besarla y llevármela conmigo a cenar en medio del desierto.

Pero el ser humano tiene muchas limitaciones.

Aunque también, el ser humano puede llegar a tener unas limitaciones que son auto impuestas.

Porque mi mente viaja y abraza a mi amada, en sueños, y vuelo, y como toda la carne que quiero, y hago todo el sexo que me apetece, hasta hartarme.

Pero al abrir los ojos, es como cuando sales del cine después de una buena película. Te topas con la realidad.

Así que, dependamos de con qué lente miramos la realidad.

Con una lente que la distorsiona hacia algo feo, o una lente que la distorsiona hacia algo bello y hermoso.

Me conformo con no tener mi amada.

No me queda otra.

Y aquí estoy, tocando la zambomba, más que la guitarra, a partir de primavera y a lo largo de todo el verano.

Y me conformo con mirar a las bellas mozas desde el balcón de la casa de mis padres, en la playa.

¡Viejo Verde! Me decía una chica del pueblo. ¿Viejo Verde, yo? ¡Joder! Ahora resulta que no sólo soy un VIEJO, ahora soy además, VERDE.

Todo lo que me asqueaba cuando yo era niño, en eso me he vuelto… ¿De verdad?

Por lo visto, para esa chica, soy un simple y llano, viejo verde.

Para mí, soy un artista de 42 años, con más ganas de echar un polvo que el perro de un ciego comerse un hueso.

Pero… ¡No pasa nada! Internet ha venido a salvarnos las vidas. Gracias Youporn, Gracias Redtube y gracias tantas webs de porno streaming, que nos hacéis la vida más fácil a muchos desesperados que como yo, ni sabemos ligar como Dios manda, ni tenemos dinero para irnos de putas.

Gracias, Internet.

Así que, chavalas, tranquilas, estad seguras, que yo ya voy cascado de casa. Y si por un casual, tengo un asomo de erección, no es problema para mí, acallarlo.

Señoras, Señoritas, Damas, Damitas, Damiselas y Señoras Putas, desde aquí un beso, un abrazo y una flor.

Este que escribe, se va dormir.

Psicópata de tres pelos

A lo largo de mi vida he tenido varias relaciones de pareja.

Noviajes de adolescencia. Por lo general, relaciones de corta relación.

En estos tres últimos años, he tenido una relación muy grata con una persona muy especial de México. Ella ha sido una mujer hermosa, amable, buena persona, me ha querido mucho y yo la he amado mucho. Pero la distancia ha hecho las cosas muy difíciles. La distancia y las circunstancias.

Se habla mucho de todos en todos los pueblos. Pueblo pequeño, infierno grande. La gente vive más interesada de la vida de los demás que de la vida propia de cada uno.

Por mi forma de ser, me ha tocado sufrir mucho a causa de las mujeres. Soy torpe para ligar. Soy corpulento, de apariencia peligrosa, pero me considero una buena persona.

También se habla de que si soy un psicópata. Señores y señoras, yo soy paciente de psiquiatría desde que yo tenía 17 años. A día de hoy, cuento con 42 años (y los que me quedan por vivir), tengo esquizofrenia, psicosis, trastorno esquizoafectivo o bipolaridad, o como demonios quieran llamarlo los médicos de psiquiatría que me tratan en el centro de salud mental de Cartagena. Donde me lleva un equipo muy profesional, involucrado en la sanación de personas como yo, que padecen enfermedades similares, y hacen que llevemos una vida lo más normal posible.

La ruptura con mi pareja, después de 3 años de una hermosa relación amorosa, me ha desestabilizado. Esto le ocurre a cualquiera que se haya enamorado y haya terminado con su relación. Pero por el hecho de mi enfermedad, me ha afectado más que a otra persona.

Al ser una persona llamativa, grande, corpulento, que nunca paso desapercibido, hace que me cueste trabajo salir a la calle. Porque llamo mucho la atención. Y llamo la atención más de lo que yo lo deseo. Porque cuando salgo a la calle, pongo en alerta a la policía, a la guardia civil, a los militares, y a todas las personas que no me conocen y se asustan absurdamente de mi presencia. Cuando yo me considero una buena persona, pacífica.

Y sí, reconozco que últimamente he estado alborotado, haciendo cosas fuera de lo normal, salir a la calle nervioso, en estado de exaltación. Pido disculpas a todas aquellas personas a las que he podido asustar.

Tampoco está bien que vaya yo a la gasolinera y le eche a mi automóvil 40 euros de gasóil y me vaya sin pagar. Pero está mucho peor que me acusen de haber cometido robo con intimidación. Que me llame la guardia civil, vaya yo al cuartel a ver qué ocurre y me digan que yo le había sacado un cuchillo o una navaja a la persona que me sirvió el gasóil.

Como peor es aún, que todo fuera una invención de la chica de la gasolinera, y aún después de haber pedido disculpas, devolver los 40 euros, tuviera que estar en un calabozo inhumano, ir esposado, trasladado en varios automóviles de la policía, durmiendo en una celda toda recubierta de frío cemento, oyendo los gritos de los demás, oliendo a excrementos humanos y en unas condiciones inhumanas.

Luego, que me digan que soy un psicópata. Psicópatas, vosotras mujeres, que nos acusáis a los hombres, sin ningún pudor y nos hacéis pasar tormentos horribles.

Yo ya tengo bastante con mi enfermedad, para que encima me tilden de psicópata.

Ya hay suficiente violencia en el mundo. Luego que me pregunten por qué no salgo a la calle. Luego que me pregunten por qué tengo tan pocos amigos.

Sólo me queda la familia.

A mí me gustaría tener otra vez una pareja. Porque estar enamorado es una sensación genial. Pero cuando los amores se avinagran, se avinagran. Y entonces vienen los problemas, las fatalidades, y los que éramos tan buenos, ya no lo somos tanto después.

A quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Dime con quién vas y te diré quién eres. Dame pan y dime tonto. Cada perrico que se lama su pijico. Y cuando yo era pequeñico, me lavaban el culico, ahora que soy grandecico, me lo lavo yo solico. Y gracias que tengo una familia que me quiere mucho, un hermano y cuatro hermanas que valen más que el oro, mis padres que son los mejores del mundo, y mi tía, que lo da todo por sus sobrinos, y además hace unos bizcochos que ya quisiera la hermana de Arguiñano hacerlos la mitad de buenos.

Yo, teniendo café y tabaco, mi medicación, mi vehículo y un techo donde cobijarme, mi ordenador para masturbarme, que le den por culo a todas y a todos. Ande yo caliente, ríase la gente.