Las Jugarretas de La Mente

Siendo yo una persona pacífica, tranquilo, pasivo, casero, y con lo poco que me gusta salir a la calle (excepto si es para pasear en la moto) no veo la manera de encontrar amigos o una pareja en condiciones.

Más bien por lo solitario, por lo encerrado en mi mismo.

Pero de golpe y porrazo, llega una crisis psicótica y mi mundo se vuelve del revés.

Una vez que había conseguido amigos, una pareja, una estabilidad económica y emocional, yo solito voy y rompo mi castillo de naipes.

Todo es fruto de una enfermedad, pero ¿Cómo se le explica esto a la gente?

Yo, como loco, niego en primer lugar mi propia locura. Otros, en segundo lugar, no son conscientes de mi locura y piensan que es mi forma natural de actuar. Otros, son capaces de darse cuenta de mi situación y a unos les causa risa, y a otros preocupación o empatía. Luego los hay que ni lo uno, ni lo otro, este muchacho actúa así porque le da la gana, tiene un temperamento caprichoso y es un problema de una mala educación o una genética corrupta.

Y es que el loco es el único ser capaz de ver la locura de los demás, más no la suya propia.

Yo, como loco, en mis crisis, soy capaz de ser plenamente consciente del mal del mundo, de la perversidad de las instituciones, de la avaricia de banqueros, la codicia de los políticos corruptos, el espanto de la guerra y el lavado mental al que se someten los cuerpos de militares. No obstante, yo mismo cometo mis propios errores, me enojo con mis amigos, tomo decisiones ilógicas y estúpidas con mi pareja que nos lleva a una situación crítica.

Al final, todo es fruto de una gran paranoia, construida a lo largo de los meses, que me lleva a pensar cosas tan ilógicas y fantasiosas, creérmelas como totalmente reales y actuar según mis creencias.

Eso me lleva a sufrir los envites de la vida.

Los amigos se separan, las fuerzas del orden toman mano en el asunto, yo soy ajusticiado, mi pareja aún no entiende por qué hice lo que hice.

Yo ni siquiera tengo explicación. En caso, todo fue fruto de mi enfermedad.

Pero esa explicación no es suficiente para todo el mundo.

Hoy, más pausado, más dentro de mí, más relajado, más en mi juicio, pienso en todo aquello que hice a lo largo del 2018 y siento vergüenza, tristeza, arrepentimiento, frustración, impotencia.

Pido perdón a todas las personas a las que pude hacer daño de cualquier tipo, a los que les hice sufrir, a los que no me pudieron entender, a mi pueblo, a mis amigos, a mi pareja.

Lo que sí me llena de orgullo es ver cómo todos mis hermanos se han unido como una piña para socorrerme y ayudarme. Y me emociono. Gracias. Quiero mucho a mi familia sanguínea, y esto que habéis hecho conmigo, el mostrarse más unidos que nunca, comprender mi enfermedad, socorrerme, estar ahí, es muy importante para mí.

Desde aquí, mi amor a mi familia.

Bendiciones a mis amigos, a mi pueblo y a mi pareja, que espero que algún día pueda perdonarme.

Juan Montoya López

Frase en inglés

La madre del topo

 

12-12-12

Colgate

American Stanford

U2

Un espectáculo espléndido

Estoy aquí, en el mismo sitio, durante un tiempo largo y monótono.

Yo estoy enamorado.

Y el amor me trae de cabeza.

Me descontrola, me desestabiliza, me desespera.

Y la espera se me hace agobiante.

Día a día como losa tras losa. Día a día como piedra tras piedra. Día a día como un día menos para el día del fin.

Este gordo meduso, muso de un pintor tuerto y un músico sordo, se tiró un pedo y llegó a narices de una hermosa dama que había perdido el olfato.

Se cagó en el sillón, un hermoso zurullo humeante, que crujía en el acto de la defecación y caliente yacía sobre el terciopelo negro contrastando con el brillo de éste y el brillo cerúleo del rollizo trozo de mierda. Nadie vino a verlo, nadie se sentó sobre él. Nadie le hizo una foto.

Tuve que restregarme yo solito sobre el zurullo para el pobre no estuviera herido de ser ignorado por el ingente público que se agolpaba en el escaparate de la tienda de ropa.

El gordo meduso, ya tenía el color de su bella tez morena y el siena del fruto de sus entrañas.

Todo empezó a ser más divertido cuando el gordo meduso comenzó a probar, arcadas mediante, lo que le había salido por el ano.

Esto fue una especie de cúlmen porque la gente comenzó a vomitar en la calle y contra el cristal.

Un joven pisó un puente que había sido expulsado de la boca de un hombre de unos cuarenta años que no se había podido resistir y vomitó en una explosión, saliéndole comida hasta por las narices.

Todo un espectáculo.

Hermoso, bello.

Mierda, vómitos, amor.

Sólo faltaba el feminismo, el machismo, la homofobia, la política, el dinero, las armas, las drogas, el racismo, el clasismo, la religión para hacer de esto un espectáculo completo.

Al final, el gordo meduso, se masturbó contra el cristal y eyaculó sobre el sofá.

Salió a la calle en calzoncillos, unos calzoncillos blancos de algodón y se duchó en el parque.

No fue suficiente para eliminar el hedor de las heces y el semen, y los vómitos. Ni tan siquiera para eliminar el marrón incipiente que se dejaba ver en la tela del algodón.

Menos mal que ni hubo heridos, ni sangre, ni violencia de ningún tipo.

Sólo hubo lo que hubo.

Un espectáculo espléndido.

El Amor

Y aquí estoy otra vez.

Sólo, sin pareja y con tres perros.

El amor es esa cosa que dura un tiempo y luego se desvanece con el roce.

Y el amor se olvida con el tiempo.

La distancia ayuda a secar el sentimiento.

Si encima hay incomprensión y dificultades, el amor se vuelve áspero, amargo y hasta insulso.

Como decía no sé quien me acuerdo que decía, el amor dura, lo que dura, dura.

Cuando agotamos el amor de tanto usarlo, como decía Rocío Jurado, o lo buscas en otra persona, o te conformas con lo que hay.

Y como decía el anuncio del agua Bezoya, no pesan los años, pesan los kilos. Y yo añado, no me pesa la cabeza, me pesan los cuernos.

Esa es la historia del toro español. Porque para ser un buen español, hay que saber llevar los cuernos con dignidad. Soportar infidelidades, ser un buen cabrón, saber perder, saber ganar (que es más difícil) y tragarse muchas veces el orgullo.

Ver, oír y callar. Que la gente hable, que la gente comente, que la gente me ponga verde, a mi, plín, porque veo todas las tonalidades de todos los colores. Tengo la mente entrenada para diferenciar las sutilezas de los colores, de los sonidos, de las vibraciones sonoras. La sensibilidad suficiente para apreciar la belleza donde otros no la ven, y la vergüenza suficiente para sonrojarme ante una mujer hermosa.

Pero la eterna lucha entre hombres y mujeres, es una lucha que ya me quedó vieja desde que era ya un niño, porque a mí me enseñaron la igualdad de sexos, que el hombre vale tanto como la mujer, y la mujer tanto como el hombre. Que ambos tienen capacidades para desarrollar, negociar, trabajar, colaborar, en la actividad que sea.

Lo del feminismo y el machismo, me queda antiguo, obsoleto, insulso y estúpido. No hay razón para reivindicar a los hombres, o reivindicar a las mujeres. Pero sí, que el hombre tiene que ser masculino, y la mujer, femenina. Porque si no, nunca habrá atracción. En la vida me puedo enamorar de una mujer que no sea femenina. Pues una mujer que me resulte demasiado masculina, me echa para atrás. Como me imagino que a las mujeres (heterosexuales, estoy obviando) les atraen los hombres masculinos.

Ahora, si te gusta la carne y el pescado, te gustan las mujeres y los hombres, ya no es que seas bisexual, es que eres un enamorado de las personas. Como me pasa a mí. Yo me enamoro de las personas, de su personalidad, de su afectividad, de su amistad, de su conversación. Soy un amante de las personas, simple y llanamente.

No busquemos tres pies al gato y vayamos más allá y ver sexo donde no lo hay. Yo bien puedo ser amigo de quien quiere que sea amigo, y no por ello tener o buscar una relación sexual. Vamos, para mí, esto está más claro que el agua. Pero como el ser humano es necio por naturaleza, si te ven con una chica en tu casa, y están los albañiles pensando que te la estás follando. Y si las mujeres ven que te traes un hombre a tu casa, te estás dando por el culo con él.

Señores, señoras, esta polla, entra en ciertos coños, y este culo, solamente se usa para cagar zurullos. A veces diarrea, pero solamente si estoy malito del estómago. Pero con el nuevo Fortasec, comprimidos, la diarrea desaparece y el aparato digestivo funciona como un reloj suizo.

Al pan, pan, al vino, vino.

Y a mí me gustan las mujeres, el vino, la cerveza, el whisky, pero como consumo diario, café con leche y tabaco PUEBLO, de liar, porque me dura más tiempo el paquete, que si me compro paquetes de toda la vida de 20 cigarrillos, porque soy fumador compulsivo.

Además, sí, estoy loco. Pero ¡Oigan! ¿Sabían que hoy día la locura tiene cura? Sí, ¡La locura tiene cura! En pleno siglo XXI hay medicamentos dedicados al tratamiento de la esquizofrenia, y gracias a esos medicamentos, la única locura que me que queda, es la de genio artista, que soy, y me enorgullece de decirlo y remarcarlo.

Cuando muera, mis cuadros los heredarán mis hermanos y sus hijos, porque el arte no está pagado como se debe, ni como se merece.

También toco la guitarra, pero en ningún lugar me dejan tocarla, porque supone una molestia para  los otros clientes de la cafetería. ¿Dónde está la alegría de una guitarra en un bar, de esa España antigua? ¡Ha desaparecido!

Encima, no consigo ni una perra por tocar la guitarra, así que mejor me quedo en casa, ir pagando poco a poco el nuevo coche que me he comprado, terminar de pagar la moto e ir a mi bola.

Quien quiera ser mi amigo, aquí le tiendo mi mano, puede venir a mi casa a hacerme una visita cuando desee. Invitación extendida a hombres y a mujeres.

Si están tan ocupados con sus trabajos, sus hijos y sus vidas, eso es cosas de ustedes. Aquí tienen a un amigo, para hablar de lo que sea.

Que les vaya bien la vida, que sean muy felices y que estén bien alimentados.

Si en algo les puedo ayudar que esté en mi mano, aquí se la tiendo.

Algún día bien podría necesitar yo mismo la ayuda de mis vecinos.

Salud a todos y a todas, prosperidad, amor y felicidad.

Mis señoras

He estado enamorado de todas las mujeres con las que he estado. Enamorado de TODAS.

Y de todas me he tenido que bajar con un gran coscorrón.

Luego vienen los llantos, los sufrimientos, los lamentos, el amargo sufrimiento de la ruptura.

Y me gustan las mujeres, mucho.

Como me gusta mucho el arroz y conejo que hace mi madre con una buena cerveza fría.

O las patatas fritas con chuletón de ternera.

O un buen helado de chocolate.

O una buena ducha de agua bien fría en verano.

Pero nada mejor que el rico sexo con la persona a la que amas.

He amado tanto a mi último amor, que casi me vuelvo loco otra vez.

Pero sí, loco de frustración, de impotencia, de querer hacer algo y no poder.

Me hubiera gustado ser Supermán y volar sobre el Océano Atlántico y llegar a América, abrazar a mi amada, besarla y llevármela conmigo a cenar en medio del desierto.

Pero el ser humano tiene muchas limitaciones.

Aunque también, el ser humano puede llegar a tener unas limitaciones que son auto impuestas.

Porque mi mente viaja y abraza a mi amada, en sueños, y vuelo, y como toda la carne que quiero, y hago todo el sexo que me apetece, hasta hartarme.

Pero al abrir los ojos, es como cuando sales del cine después de una buena película. Te topas con la realidad.

Así que, dependamos de con qué lente miramos la realidad.

Con una lente que la distorsiona hacia algo feo, o una lente que la distorsiona hacia algo bello y hermoso.

Me conformo con no tener mi amada.

No me queda otra.

Y aquí estoy, tocando la zambomba, más que la guitarra, a partir de primavera y a lo largo de todo el verano.

Y me conformo con mirar a las bellas mozas desde el balcón de la casa de mis padres, en la playa.

¡Viejo Verde! Me decía una chica del pueblo. ¿Viejo Verde, yo? ¡Joder! Ahora resulta que no sólo soy un VIEJO, ahora soy además, VERDE.

Todo lo que me asqueaba cuando yo era niño, en eso me he vuelto… ¿De verdad?

Por lo visto, para esa chica, soy un simple y llano, viejo verde.

Para mí, soy un artista de 42 años, con más ganas de echar un polvo que el perro de un ciego comerse un hueso.

Pero… ¡No pasa nada! Internet ha venido a salvarnos las vidas. Gracias Youporn, Gracias Redtube y gracias tantas webs de porno streaming, que nos hacéis la vida más fácil a muchos desesperados que como yo, ni sabemos ligar como Dios manda, ni tenemos dinero para irnos de putas.

Gracias, Internet.

Así que, chavalas, tranquilas, estad seguras, que yo ya voy cascado de casa. Y si por un casual, tengo un asomo de erección, no es problema para mí, acallarlo.

Señoras, Señoritas, Damas, Damitas, Damiselas y Señoras Putas, desde aquí un beso, un abrazo y una flor.

Este que escribe, se va dormir.